Lo que podrán leer a continuación (invito a que lo hagan) es, básicamente, un encadenamiento de primeras veces. Mi primer texto narrativo de 2011-primer texto narrativo del blog-primera versión y primera vez de un personaje.
La consigna fue planteada a propósito de un ejercicio realizado en clase y que se conecta con la anterior entrada. Cada uno tuvo que llevar el libro elegido a clase y seleccionar al azar un objeto que apareciera en alguna de sus hojas. No quiero irme de tema, pero recuerdo que llevar el mío no fue tan sencillo. Como no podía ser de otra manera un libro común y normal no me pareció suficiente y “casualmente” elegí uno que mide 56 cm. x 40cm. Retomando, una vez seleccionado el objeto tuvimos que escribir su nombre en una hoja en blanco y hacerla circular por todo el curso. El resultado obtenido fue bastante interesante: cada uno tenía el campo semántico, verbos, adverbios y una pregunta relacionada a la elección personal, que en mi caso fue pincel (tal vez conciente, tal vez inconciente). Con toda esa información, por ejemplo: pintar, pincelar, linealmente, dibujo, colores, pintar delicadamente y ¿lo que se pinta es sólo arte?, se propuso escribir un texto narrativo que cuente una primera vez de un personaje que debíamos construir.
La consigna fue planteada a propósito de un ejercicio realizado en clase y que se conecta con la anterior entrada. Cada uno tuvo que llevar el libro elegido a clase y seleccionar al azar un objeto que apareciera en alguna de sus hojas. No quiero irme de tema, pero recuerdo que llevar el mío no fue tan sencillo. Como no podía ser de otra manera un libro común y normal no me pareció suficiente y “casualmente” elegí uno que mide 56 cm. x 40cm. Retomando, una vez seleccionado el objeto tuvimos que escribir su nombre en una hoja en blanco y hacerla circular por todo el curso. El resultado obtenido fue bastante interesante: cada uno tenía el campo semántico, verbos, adverbios y una pregunta relacionada a la elección personal, que en mi caso fue pincel (tal vez conciente, tal vez inconciente). Con toda esa información, por ejemplo: pintar, pincelar, linealmente, dibujo, colores, pintar delicadamente y ¿lo que se pinta es sólo arte?, se propuso escribir un texto narrativo que cuente una primera vez de un personaje que debíamos construir.
Luego de esta no breve introducción les presentó mi texto. Espero que les guste.
Mi primera vez
Es increíble todo lo que pasé para llegar al lugar en el que me encuentro actualmente. Los miedos, las alegrías, las cosas buenas y también los malos momentos. En todo eso me puse a pensar hoy mientras escribía el primer capítulo de mi autobiografía.
En esta oportunidad voy a jugar a ser dos personas a la vez: entrevistado y entrevistador. En las notas que me han hecho, suelen preguntarme como empezó mi carrera, influencias, datos sobre mi vida profesional, etc. Creo que no existe otra persona mejor que uno mismo para relatar su propia vida y es por ello que esta vez no me voy a expresar a través de pinceles, colores, óleos o acrílicos, sino que voy a hacerlo (o al menos pretendo) mediante mis propias palabras. La hoja cuadriculada que tengo frente a mi será mi lienzo.
Mi nombre es Milo, tengo 45 años y soy pintor. Mi carrera, esa primera vez con el arte se remonta hacia muchos años atrás, imagino que cuando tenía doce años aproximadamente. Mi familia era muy típica: un papá, una mamá y una hermana. Nada fuera de lo común. Pero antes que ellos estaba mi abuelo, un gran hombre al que recuerdo con todo el cariño y una de mis máximas influencias. Fue justamente él, el que me introdujo en este “submundo” del arte.
Una tarde como muchas otras, me llevó al estudio de pintura de su amigo Ismael. Recuerdo que el lugar era muy amplio, con grandes columnas y techos muy altos, lo cual brindaba una sensación de paz y tranquilidad absoluta. Claro que no lo era tanto, ya que también era ruidoso y estaba lleno de pomos de acrílicos, brochas, espátulas, papeles entre otros elementos, pero aún así yo me sentía muy cómodo. A pesar de que ya había acompañado a mi abuelo, Juan Patricio, muchas veces a ese lugar, esa tarde fue distinta. Por primera vez sentí muchos deseos de expresar (siempre fui muy callado y reservado) todo lo que sentía y pensaba sobre una plancha de madera que se encontraba en un rincón del atelier. Algo me pasó ese 18 de Abril, llámenle corazonada, señal, manifestación o como sea, pero para mi fue “algo”. Me quedé un largo rato mirando hacia esa esquina, incluso estaba tan concentrado vaya a saber en qué, que no me di cuenta de que mi abuelo estaba también observándome. Cuando tomé conciencia de esa situación me sentí avergonzado y me puse a hacer otra cosa. El momento pasó y durante los siguientes días no comenté nada sobre el tema ni con mi familia ni con mi abuelo. Sé que él es también parte de mi familia, pero digamos que siempre lo consideré fuera de ese núcleo, ya que con mis padres y mi hermana no tenía una profunda relación, pero en cambio con Juan Patricio sí.
Fue entonces que una semana después de este hecho vino mi abuelo a casa con unos regalos para mí: unos cuantos pomos de pintura azul, verde, negro entre otros colores, muchos pinceles y esa plancha de madera. Ninguno de los dos teníamos la necesidad de hablar mucho para entendernos, sino que lo hacíamos solo cuando realmente había algo para decir que valía la pena. Y así fue. En el momento de la entrega de mis “tesoros” me dijo:”Sacá todo lo que tenés adentro, divertite, pintá y dibujá sentimientos e imaginación. Expresate con total libertad”.
Hoy que recuerdo esa situación de la que pasaron treinta y tres años, noto lo movilizantes y trascendentales que fueron en mi vida sus palabras. Me marcaron tanto que ese mismo día, sin pensar mucho pero sintiendo una mezcla de adrenalina, confusión, miedo y emoción, di mi primera pincelada. Esa fue mi primera vez con la pintura, el primer momento en el que un objeto más sin vida y aparentemente inutilizable se convirtió en todo para mí. Simplemente hice lo que mi abuelo me dijo: viví y me expresé. Plasmé ese momento de mi vida con azul, verde, negro, rojo y amarillo. Hice manchas, líneas y dejé caer las gotas. El pincel se había convertido en una extensión de mi cabeza y mi corazón. Y me fue bien, estaba feliz.
Siempre me sentí especial, tal vez sea cliché, pero jamás había entendido el porqué. Finalmente ese día cuando vi mi primera obra terminada lo descubrí; el arte era para mí. Pintar era eso que me hacía sentir especial.
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