La idea era la de visitar un espacio cultural alternativo, es decir un lugar que no se encuentre saturado y lleno de difusión. Resultaría interesante profundizar este término de “alternativo”, pero eso vendrá en una nueva entrada. Por ahora sólo voy a presentar el texto que tuve que escribir acerca del primer acercamiento a Matienzo. Como fue pedido, se buscó, principalmente, un recorrido a través de la escritura. Para ello me basé, en primer lugar, en los sentimientos y experiencias generadas en esa primera impresión, algo así como un análisis subjetivo. Al mismo tiempo, también lo combiné con la dimensión objetiva, es decir qué es lo que se encuentra en el club y qué ocurre allí.
Luego de esta breve explicación, acá está el resultado final.
Decidimos visitar el Club Cultural Matienzo ubicado en el límite entre Palermo y Colegiales. La primera vista al lugar me generó intriga y gracia. Es un lugar pequeño y está medio escondido, por lo que se podría pensar que podría pasar desapercibido, pero realmente no, ya que el frente está pintado de muchos colores y sin dudas que genera ganas de conocerlo e interesarse por lo que sucede allí adentro. Al ingresar llama la atención la decoración y el estilo del lugar. Hay sillones, mesas con sillas y un pequeño escenario, acompañado por la luz ultravioleta que hace que se convierta en un ambiente flúo y divertido que invita a relajarse y pasar un buen momento. Además está la cartelera del centro indicando todas las actividades, eventos, cursos, etc. día por día.
Es una casa antigua que tiene una gran variedad de rincones y habitaciones: subiendo la primera escalera se encuentra el baño y dos cuartos y siguiendo por la otra escalera se llega a la terraza. Es un espacio muy grande, con las paredes pintadas de colores y mucho lugar para ubicarse tranquilo y como uno lo desee. En la misma terraza hay un lugar donde funciona una radio que va variando de tópicos y temas a tratar. También, junto con una mini barra donde se puede tomar algo, está el equipo de música.
En el lugar se realizan variadas actividades: cursos, teatro, ciclos de cine, eventos de música, entre otros, pero no necesariamente se tiene que ir a Matienzo a hacer algo de eso, uno puede ir a tomar algo y a pasarla bien.
Finalmente, me pareció un ambiente divertido, relajado e interesante. Tengo muchas ganas de volver para poder asistir a alguno de los eventos, especialmente el de cine y ver cómo es. Me generó curiosidad, lo cual creo que es positivo, y sin dudarlo volvería para enterarme de más cosas relacionadas al espacio cultural.
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