El proceso de escritura, como todo proceso, consta de varias etapas que tienen sus respectivos momentos. El primer texto que escribí llamado “Mi primera vez” nació mucho antes de escribirlo; en la etapa de la planificación. Ese primer momento de pensar e imaginar de qué se iba a tratar mi historia y como asociarlo con el campo semántico que me había tocado fue, por sobre todo, confuso. Hacía mucho tiempo que no escribía con una consigna que me permitiera acotar, pero por otra parte, fue útil para darle un marco a la narración. A pesar de que ese primer paso me generó varias dudas, sí tuve algunas certezas en el momento en que recibí las indicaciones para escribir el texto. Sabía que el personaje iba a ser pintor y también cuál iba a ser su nombre. Al mismo tiempo, también tenía la idea de que cuente el proceso de su primer contacto con la pintura y el arte. Una vez que supe levemente lo que buscaba contar, me propuse hacer un borrador. Terminé haciendo dos y el segundo fue el que presenté.
Al escribir la primera versión, no me detuve (porque tampoco lo sabía ni tenía en cuenta) en los aspectos formales de la narración, es decir no consideré qué tipo de narrador iba a aparecer en mi historia, tampoco la idea de representar y no explicar a través de los espacios y personajes, etc. Sino que fui escribiendo tal cual me parecía que podía llegar a funcionar. Por otra parte, sí procuré tener cierto cuidado en relación con los tiempos verbales y su incidencia en la trama.
En el momento de la primera reescritura estuve un poco más conciente de lo que tenía que revisar. De todas maneras, para ese entonces, todavía no habíamos puesto en común los aspectos de la narración a tener en cuenta, pero más allá de eso, las correcciones recibidas fueron muy útiles y es en eso en lo que me enfoque para modificar el texto. Lo que podría decir es que fue difícil el segundo acercamiento, ya que me costaba darme cuenta qué es lo que podía pulir. Es por ello que una mirada ajena o leerlo luego de un tiempo siempre ayuda.
Finalmente, escribí una tercera versión. Luego de más de un mes sin leer mi anterior reescritura, decidí que ya era hora de volver al lápiz y al papel.
Esta vez estuve mucho más pendiente de lo que quería lograr. Sabía que quería mantener ciertos conceptos, pero también me interesaba mucho jugar con los personajes y narradores. Para las modificaciones me basé, principalmente, en las puestas en común y notas tomadas en clase. Fueron muy útiles en el momento de redactar. Lo que más me interesó fue crear un clima de misterio y no ser tan explícita, sino dejar al lector espacios para que saque sus propias conclusiones. Creo que en esta oportunidad resultó ser un texto más corto, pero muchísimo más concreto y claro.
Al escribir la primera versión, no me detuve (porque tampoco lo sabía ni tenía en cuenta) en los aspectos formales de la narración, es decir no consideré qué tipo de narrador iba a aparecer en mi historia, tampoco la idea de representar y no explicar a través de los espacios y personajes, etc. Sino que fui escribiendo tal cual me parecía que podía llegar a funcionar. Por otra parte, sí procuré tener cierto cuidado en relación con los tiempos verbales y su incidencia en la trama.
En el momento de la primera reescritura estuve un poco más conciente de lo que tenía que revisar. De todas maneras, para ese entonces, todavía no habíamos puesto en común los aspectos de la narración a tener en cuenta, pero más allá de eso, las correcciones recibidas fueron muy útiles y es en eso en lo que me enfoque para modificar el texto. Lo que podría decir es que fue difícil el segundo acercamiento, ya que me costaba darme cuenta qué es lo que podía pulir. Es por ello que una mirada ajena o leerlo luego de un tiempo siempre ayuda.
Finalmente, escribí una tercera versión. Luego de más de un mes sin leer mi anterior reescritura, decidí que ya era hora de volver al lápiz y al papel.
Esta vez estuve mucho más pendiente de lo que quería lograr. Sabía que quería mantener ciertos conceptos, pero también me interesaba mucho jugar con los personajes y narradores. Para las modificaciones me basé, principalmente, en las puestas en común y notas tomadas en clase. Fueron muy útiles en el momento de redactar. Lo que más me interesó fue crear un clima de misterio y no ser tan explícita, sino dejar al lector espacios para que saque sus propias conclusiones. Creo que en esta oportunidad resultó ser un texto más corto, pero muchísimo más concreto y claro.
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